E-text prepared by Chuck Greif

 


 

 

Trafalgar

Benito Pérez Galdós

edición ilustrada por

Enrique y Arturo Mélida

Administración de La Guirnalda y Episodios Nacionales

1882


Capítulos:


-I-

Se me permitirá que antes de referir el gran suceso de que fui testigo,diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qué extrañamanera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terriblecatástrofe de nuestra marina.

Al hablar de mi nacimiento, no imitaré a la mayor parte de los quecuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando suparentela, las más veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no sedicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en estaparte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mimadre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno demis ascendientes, si no es de Adán, cuyo parentesco me pareceindiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el buscónde Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto sólo nosparezcamos.

Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, nimenos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me daluz alguna sobre mi persona y mis acciones en la niñez, sino desde laedad de seis años; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a unsuceso naval de que oí hablar entonces: el combate del cabo de SanVicente, acaecido en 1797.

Dirigiendo una mirada hacia lo que fue, con la curiosidad y el interéspropios de quien se observa, imagen confusa y borrosa, en el cuadro delas cosas pasadas, me veo jugando en la Caleta con otros chicos de miedad poco más o menos. Aquello era para mí la vida entera; más aún, lavida normal de nuestra privilegiada especie; y los que no vivían comoyo, me parecían seres excepcionales del humano linaje, pues en miinfantil inocencia y desconocimiento del mundo yo tenía la creencia deque el hombre había sido criado para la mar, habiéndole asignado laProvidencia, como supremo ejercicio de su cuerpo, la natación, y comoconstante empleo de su espíritu el buscar y coger cangrejos, ya para arrancarles yvender sus estimadas bocas, que llaman de la Isla, ya para propiasatisfacción y regalo, mezclando así lo agradable con lo útil.

La sociedad en que yo me crié era, pues, de lo más rudo, incipiente ysoez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caletaéramos considerados como más canallas que los que ejercían igualindustria y desafiaban con igual brío los elementos en Puntales; y poresta diferencia, uno y otro bando nos considerábamos rivales, y a vecesmedíamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tie

...

BU KİTABI OKUMAK İÇİN ÜYE OLUN VEYA GİRİŞ YAPIN!


Sitemize Üyelik ÜCRETSİZDİR!